Gastronomía

‘El galleguiño’ de la Isleta que encontró la felicidad en un food truck

Ivan Izard lleva más de 20 años en la hostelería y ha emprendido tres restaurantes propios antes de instalarse en el corazón del Cabo de Gata

Como en la película Chef, Carl Casper no encontró la felicidad como cocinero hasta que puso sus cuchillos en un food truck. La historia se repite, concretamente en La Isleta del Moro. Iván Izard lleva 20 años trabajando de cocinero. Salió en el 96 de Galicia con 18 años y ha estado trabajando fuera de España en lugares como Tailandia, Rumanía, Constanza, Italia, Irlanda… Ha trabajado en restaurantes con estrella Michelín, al lado de cocineros como Dabiz Muñoz, hasta llegar a este pequeño pueblo de gran tradición pesquera.

Después de recorrer medio mundo, se instaló en Murcia donde construyó una relación de pareja y abrió un restaurante. Le iba todo bien hasta que un día tomó una mala decisión. Puso todo lo que había conseguido con su trabajo a nombre de su compañera, para conseguir beneficios fiscales por su condición de madre menor de 25.  De la noche a la mañana se vio sin nada y entró en un periodo de autodestrucción mientras intentaba entender la situación.

Un día, mientras se lamentaba de su mala suerte, conoció a una persona en un local nocturno que había estado trabajando en la Isleta del Moro. Le enseñó una foto del pueblo y le encantó. Al día siguiente, juntos partieron hacia la Isleta en busca de un futuro cercano que se dilató en el tiempo y ahora es su presente.

Inicios en La Isleta del Moro

Se dirigió al Hostal-pensión La Isleta y estuvo unas 11 horas esperando a que le recibieran. Una vez lo consiguió, le dijo a Antonio Hernández, dueño del alojamiento: “tengo experiencia y solo quiero una oportunidad de trabajo, usted pruébeme y si no le gusto, no le cobro”. Así comenzó el primer año y medio de su andadura almeriense que continuó emprendiendo en un pequeño local que solo tenía cuatro mesas en Retamar.

En dos años, le fue muy bien, y pudo abrir un restaurante en la plaza Gaudí de Almería: ‘El Galleguiño’. Tenía 18 empleados entre los dos negocios con locales de alquiler, una carga económica que estaba pesando sobre sus hombros. Su actual mujer, Sara, la dueña del ultramarinos de la Isleta se quedó embarazada y entonces decidió “seguir haciendo lo que me gusta y me pone cachondo, que es cocinar, sin la responsabilidad y los problemas de una gran facturación”.

Fue en este punto cuando comenzó a luchar para conseguir su espacio en la plaza de La Isleta del Moro. Empezó con una caravana muy pequeña y sin mesas, y ha sido este año cuando ha invertido en una más grande que le da la opción de ampliar el servicio y la oferta. Un local que desde fuera parece ser de comida rápida, pero en el que se cocinan platos de gran calidad con productos gallegos: zamburiñas, nécoras, percebes… Apuesta por la comida elaborada para convertirse en un pequeño reducto gallego en el corazón del parque natural.

Calidad y Fusión

Iván intenta aunar la tradición con la fusión, jugando con productos locales tanto gallegos como almerienses. Pulpo gallego, con patata de Níjar, aceite de oliva de la zona y sal de Cabo de Gata, este es solo un ejemplo de un plato de ‘El Galleguiño’.  Una cocina de mercado tradicional con unos pequeños toques de fusión, que podemos ver en productos como algas vivas, arroces de ortiga viva, esferificaciones de calabacín… En las frituras también intenta dar su toque especial: “yo no uso la harina de trigo tradicional, yo pongo un 20% de trigo, 30% de harina de garbanzo y el resto del porcentaje lo hago con harina de maíz”.

El Galleguiño1

Y además de elaborar una extensa carta de platos, Iván no deja de bajarse de su food truck para patearse la Isleta, repartir folletos y contarle con orgullo a los visitantes las virtudes de su producto. “Un trato cercano para mi es básico, hay que empatizar con la gente, y lo hago yo porque soy la cara de mi negocio, también pico mis patatas, a cada mesa salgo y pregunto…”.

Iván da tanta importancia al contacto con el cliente porque considera que “la gente que veranea todos los años en la Isleta no genera un lugar de confianza porque cada año hay empleados nuevos en los restaurantes y no se crea un vínculo, y además no ofrecen precios competitivos y van a sacar el verano”.

‘El Galleguiño’: un restaurante estacional

Un restaurante en una furgoneta, pero con apertura estacional. ‘El Galleguiño’ está abierto desde el 15 marzo hasta el 15 de octubre y, como mínimo, estará dos años más según su concesión. Iván es feliz en sus metros cuadrados de aires de su Galicia natal, pero tiene miedo de que estos dos años pasen muy rápido. “Me preocupa que la gente de la hostelería que tiene poder en la zona se oponga a la renovación de mi concesión, aunque hay muchos otros locales con los que tengo una colaboración estrecha y tenemos un contacto cercano”.

Nosotros, le abogamos un gran futuro a este gallego internacional que se levanta cada día para ir temprano a la lonja y conseguir los productos que hacen posible la calidad de sus platos. Una persona que, aún teniendo en contra a toda su familia por considerar el proyecto una locura, luchó con su enajenación hasta colocar en la Isleta del Moro el primer food truck estático de la provincia de Almería en un centro vacacional, y también el primero en un parque natural.

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Nuria Faz

Periodista especializada en información y comunicación científica, y en marketing y comportamiento del consumidor por la Universidad de Granada. Fotógrafa de título y de oficio. Amante de la música y los festivales. El Cabo de Gata es su lugar favorito del mundo, amor que se tradujo en un documental ganador del Premio Nacional de Periodismo Francisco Valdés 2017.

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