«Ausente, lejos de ti, ¡cuánto te sueño Alpujarra!» (Antonio Oliver)
Pertenecía a la Generación del 27 y a la 'generación de poetas-profesores'

Antonio Oliver Belmás (Cartagena, Murcia, 1903 – Madrid, 1968) fue un poeta enmarcado en la Generación del 27 que consiguió alcanzar un tardío doctorado, debido a la guerra y los imprevistos de la vida, en Filosofía y Letras y que se dedicó a su vocación universitaria, por lo que puede decirse que cierra el cuadro de perfecta identidad con una generación que ha merecido también el nombre de ‘generación de poetas-profesores’. Entre sus obras de poesía destacan dos de la anteguerra, ‘Mástil’ (1927) y ‘Tiempo cenital’ (1932), y una de la postguerra ‘Libro de Loas’ (1947). Escribió también en conocidas revistas murcianas del 27. Fue colaborador de la República, participante en las Misiones Pedagógicas y fundador, con su esposa, Carmen Conde, de la Universidad Popular de Cartagena.

Dejó, entre sus poemas, estos versos dedicados a una Alpujarra que adoraba, tanto la alta como la baja.
La Alpujarra
«Ausente, lejos de ti,
¡cuánto te sueño, Alpujarra!
Sueño tus pies se hunden
en la risa de las playas,
mientras elevas la frente
sobre las nieves rosadas.
Sueño tus cumbres azules,
tus valles y tus quebradas;
sueño redondas tus eras
con oros de numismáticas.
Sueño sueltos tus cabellos,
flotantes en tus espaldas:
si los disturbia la brisa,
los peina la luna clara.
¡La luna que vi en tus robles,
tus castaños y tus hayas!
La luna de tus nogales,
de tus pinos y carrascas,
de tus almendros y olivos,
de tus higueras y cañas.
La luna que lleve yo
siempre dándome compaña;
alumbrando mis verdades,
corrigiendo mis erratas,
sofrenándome las prisas
y avivándome las calmas.
¡Nunca te pierda,
Alpujarra!
No me abandonen en tus manos,
que son perfumadas tazas;
tus manos, de donde vuelan
los climas, palomas blancas.
Tus manos que, al Mulhacén,
círculos polares trazan,
y que tejen ecuadores
junto a las costas de Adra.
Ausente, lejos de ti,
¡cuánto te sueño Alpujarra!,
y sé que tú, para verme,
eminencias tus montañas.
Si unos, por triste o por pobre
te tienen, y no te alaban,
que sepan que yo te quiero
sólo por rica y por varia.
Si ellos te olvidan por fea,
yo te recuerdo por guapa;
y así, aunque entre nosotros
se levanten las distancias,
iré siempre a tus cumbres,
por tus valles y quebradas,
por las nieves de tu frente,
por la arena de tus playas,
por tus encinas y robles,
por tus higueras y cañas,
por tu ecuador y tu polo,
tus Malasias y Groenlandias.
Iré siempre por tu luna
– ¡la luna de la Alpujarra!-,
y ella irá siempre conmigo,
astro eterno de mi guarda».
Oliver Belmás, Antonio. Poesía Completa, 1991. Poema ‘La Alpujarra’.
Fuentes:
- Poesía Completa (1991), Murcia.
- Real Academia de la Historia.