Cultura y ocio

‘Straight edge’ en Almería: los punks que rechazan alcohol, tabaco, drogas y sexo

El movimiento nace como crítica al desenfreno y caos provocado por el alto consumo de estupefacientes, heredado del punk y el hardcore

Jóvenes insatisfechos, molestos y dispuestos a poner el mundo ‘patas pa’ arriba’. Ligados a la música, buscaban más allá de lo que imperaba en la escena hasta el momento. Entre el arte y la rebelión, a principios de la década de 1980, un sector de la escena punk empezó a ver las drogas y el alcohol como un método del gobierno para controlar y oprimir a las masas, y al sexo como una distracción que impedía a la gente formar relaciones duraderas. Entonces surgió el movimiento ‘straight edge‘, o sus siglas ‘sXe’, como un estilo de vida que se alejaba del ‘carpe diem’ que imperaba en la subcultura del hardcore punk hasta el momento.

A día de hoy, el consumo de estupefacientes no está ligado a un tipo de música en concreto, pero las premisas del Straight Edge se siguen manteniendo unidas al hardcore punk. Se trata de un movimiento en el que, quienes lo comparten, no fuman, no beben alcohol y no consumen drogas, muchos son vegetarianos o veganos e incluso hay quienes rechazan el sexo fuera de una relación de pareja.

Aunque este movimiento cultural tiene una gran presencia en otros lugares, en Almería la escena es pequeña y poca gente sabe sobre ella. Decidimos salir a buscar ‘straight edgers’ almerienses para que nos hablaran sobre su experiencia y su estilo de vida.

Ser ‘edger’ en Almería

Miguel Ángel García comenzó su andadura en la escena punk cuando se dio cuenta de que casi todas las personas que conocía relacionadas con la música y con este estilo se drogaban. Fue en ese momento cuando conoció al grupo ‘Minor Threat‘, que hablaban sobre el ‘straight edge’ y sobre no consumir estupefacientes. Confiesa haber tomado drogas desde los 13 años: “yo desde muy pequeño había fumado y bebido”. A los 17 años se planteó abandonar todo esto: se hizo vegano y dejó las drogas radicalmente. Hablamos del año 2003, y en ese momento en la ciudad era de las pocas personas que seguía este movimiento, aunque anteriormente a él si hubo algunos como Coco del grupo The Hardboiled.

“Ha sido tanto una parte muy importante de mi vida como una maldición”. Confiesa que se volvió un ególatra por sentirse diferente a los demás y no veía que los que mantenían otro estilo de vida también seguían siendo sus amigos. “A mí me ha servido mucho pero también me transformé en una persona que no quería ser”, declara Miguel Ángel.

Fue en el año 2013 cuando dejó de llevar al dedillo este estilo de vida e hizo lo que se conoce como ‘romper el edge’. Aún así, Miguel Ángel es una persona que no soporta las drogas ni le gusta estar al lado de personas que fuman, aunque tiene amigos que lo hacen y lo respeta. En cuanto al alcohol, puntualmente puede beber una copa de vino o una cerveza, pero no es lo común.

Puntos de inflexión

Diferente es el caso de Daniel Luiz, cuyos inicios se remontan a una noche de Navidad. No estaba acostumbrado a beber mucho, y esa noche mezcló varias bebidas diferentes y acabó vomitando en el local nocturno almeriense ‘Madchester’.  “A la mañana siguiente seguía vomitando agua en la bañera mientras me duchaba, estaba hecho una completa mierda”, confiesa. Fue entonces cuando decidió que no quería volver a sentirse así. Recientemente había descubierto el hardcore punk y, como Miguel Ángel, escuchó a Minor Threat: “Fue literalmente ver la luz. No podía creer que un grupo que tocaba tan rápido y sonaba tan cabreado, pudiera cantar sobre pasarlo bien sin tener que drogarse”, revela Luiz.

Inmediatamente empezó a investigar, y encontró a varias personas en Almería que escribían un fanzine sobre el ‘straight edge’ y habló con ellos. Al tiempo fue a uno de sus primeros conciertos hardcore con una cadena con candado al cuello, y unas ‘X’ negras pintadas en el dorso de la mano. Y es que la ‘X’ es el símbolo del movimiento que comenzó a usarse después de un concierto donde marcaron las manos de los integrantes de una banda de hardcore para que el personal pudiera identificarlos y no servirles alcohol porque eran menores de edad.

Son muchos los ‘straight edger’ que llevan el símbolo tatuado, así como otros elementos identificativos. El peinado también es otra forma de identificarse con una subcultura. En este caso los ‘sXe’, suelen peinarse algunos con cresta, y cortes de pelo típicamente punks, o simplemente, con el pelo totalmente negro acompañando a la vestimenta. La ropa también es un elemento de identidad en sí mismo. Los ‘straight edger’ más que por moda, suelen vestirse por utilidad, aquello que es cómodo y sirve para todo tipo de ocasiones.

Sensación de libertad

Todas estas características acompañan a su forma “sacrificada” de vida. Aunque Daniel Luiz dice que tal sacrificio no existe y confiesa que el ‘straight edge’ para él significa libertad, aunque la gente piense lo contrario. “Me siento libre de la presión social de tener que consumir cierta sustancia para integrarme o conocer a otras personas”, relata. “Se le considera un estilo de vida, pero yo creo que no lo es, sino la vida en sí misma. Tú no ves a animales por ahí drogándose para divertirse, con lo cual fue un paso bastante natural para mí”.

Teniendo en cuenta las tres ideas originales del ‘straight edge‘: no fumar, no beber, y no drogarse, podría decirse que Daniel Luiz es un straight edger puro. Sin embargo, más adelante surgieron otros preceptos asociados al movimiento, como el veganismo, el cual también sigue, aunque por más razones no necesariamente asociadas al movimiento. Pero el precepto sexual es el que no ha conseguido adoptar: “me gusta demasiado, ‘mea culpa’.

Independientemente de los preceptos, Luiz es feliz con su estilo de vida: “puedo salir con mis amigos, ir a conciertos, pasar toda la noche despierto con alguna chica, y a la mañana siguiente lo único que notaré será la falta de sueño o el pitido de oídos, por haberme puesto delante del maldito amplificador para recibir toda la descarga de decibelios en mi cabeza, pero no resaca por ninguna sustancia”.

La música como hilo conductor

Miguel Ángel y Daniel, entre otros, son el pasado, presente y futuro de este movimiento en Almería. Un estilo de vida que tiene como hilo conductor la música, en la que ambos creen como medio indispensable para difundir ideas políticas. Ambos están muy ligados a este arte puesto que Miguel Ángel es el cantante del grupo Louder than Noise, y Daniel nos cuenta que está formando una banda con muchas ganas, tras la disolución de los intentos anteriores en los que ha participado.

 “Toda mi educación política viene de la música, a raíz de grupos como ‘Sin Dios’, que eran anarquistas y que me sirvieron mucho con sus letras”, cuenta Miguel Ángel. “Creo que la música es una herramienta muy poderosa para difundir ideas de cualquier tipo. Pero también pienso que cada persona debe ser consciente de lo que expresa con sus letras, porque puedes influenciar a otros, sobre todo a generaciones más jóvenes, que absorben todo lo que oyen y ven”, admite Daniel.

Nuria Faz

Periodista especializada en información y comunicación científica, y en marketing y comportamiento del consumidor por la Universidad de Granada. Fotógrafa de título y de oficio. Amante de la música y los festivales. El Cabo de Gata es su lugar favorito del mundo, amor que se tradujo en un documental ganador del Premio Nacional de Periodismo Francisco Valdés 2017.

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